Repetimos esto muchas veces, habían momentos en los que solo nos veíamos para hacer el amor, si es que se podía llamar así. Ella decía que yo era muy diferente en ese momento, que cambiaba de un niño a un hombre, que tenía un cuerpo perfecto que le encantaba tener con ella. Me empecé a sentir como un objeto nada más, pero no me importaba, como objeto o no pero podía estar con ella. No salía conmigo los días en los que no podríamos hacerlo, y la veía hasta ocho días después. Hablé con ella, le dije que no me gustaba esa situación, que yo era su novio mas no su compañero de cama. Ella asintió con la cabeza, y me dijo que un novio es también un compañero no solo de cama, sino de muchas otras experiencias, y que también ella se estaba cansando de lo mismo. No era la respuesta que yo esperaba, yo no soy una persona que ame el sexo por encima de todo, para mí hay cosas más importantes. Pero ella no lo veía así. Los problemas venían siempre, entre semana me ignoraba terriblemente, y los fines de semana los pasábamos peleando o en la cama, yo prefería pelear. Pero como era evidente sus celos comenzaron cuando me negaba.
-Seguramente te estás metiendo con alguna de tu escuela – Me reclama siempre.
-Sabes que no, es solo que no tengo ganas.
-Qué casualidad – Yo no soy un hombre feo, todo lo contrario, y a ella le molestaba que muchas mujeres me buscaban, y según ella, yo me acostaba con todas.
Un día decidí hablar con ella, le dije bien claro lo que sentía, elegí un día apropiado para no pelear, y le dije que intentáramos recuperar esa limpia relación que llevábamos antes, que yo la prefería a esa que estábamos viviendo. Ella aceptó sin decir mucho, le propuse algunos meses, con dificultades accedió, pero esto trajo más problemas, ahora eran solo discusiones vacías, por cualquier tontería debíamos pelear. No era una situación agradable, pero los días que ella estaba de buen humor, yo los disfrutaba mucho, eran muy raros, tal vez uno cada dos meses, pero me demostraba que valía la pena aún estar a su lado. Siempre que discutíamos me ofendía bastante, me hacía sentir realmente mal, como si realmente fuera mi culpa todo lo que pasaba. Yo seguía obsesionado por ella y aceptaba lo que decía. Hirió mi autoestima gravemente, jugaba conmigo como ella quería, me llegó a confesar que me había engañado con otros hombres, pero lograba convencerme de que era mía la culpa, que como yo no iba a más que ella tenía que buscarlo por otros lados.
Una mañana salimos a desayunar juntos, me dijo que había algo importante qué decirme. Pasé por ella a la hora que me pidió pasamos a un pequeño lugar donde ofrecen toda clase de bocadillos dulces, hacía un poco de frío así que pedí un té caliente, y ella un café.
-Es hora de hablar, sin pelear, solo hablemos – Me dijo muy tranquila.
-De qué quieres hablar, ¿es importante?.
-Depende de cómo lo quieras ver.
-Bien, te escucho.
-Creo que es momento de tomar una decisión, y que me digas la verdad. Soy tu novia y nunca quieres hacer el amor conmigo, ¿Porqué? ¿Realmente te metes con alguien más? ¿Es que no te excito?
-No es eso, no salgo con nadie más y menos me acuesto con alguien. Claro que me excitas, eres bellísima, es lo que para mí hay cosas más importantes. - Respondí intentando ser claro.
-¿No serás puto? ¿No será que te gustan los hombres? - Dijo muy burlona.
-Si hemos venido solo para que me ofendas, mejor me voy.
-No, para nada, solo digo que es muy raro que no te acuestes con otras mujeres.
-Creí que te conocía, pero cada vez me doy cuenta de que estoy lejos de conocerte – Le dije con un cierto desprecio en mi pecho.
-Tranquilízate, solo quiero decirte algo. Yo no soy una novia de manita sudada, antes sí, pero ya soy una mujer, y no quiero un novio perezoso ¿Entiendes? - Simplemente asentí con la cabeza. - Entonces te lo diré bien, sin vueltas. O hacemos el amor o adiós.
Cada vez me sentía más decepcionado, esa niña tierna, divertida que había conocido en esa fiesta ya no existía, en su lugar había una ninfómana interesada. No podía yo seguir con esta relación, por mucho que me doliera tenía que dejar de lastimarme.
-En todo caso, creo que será un Adiós.
-Está bien, eres un cobarde. - Tomó sus cosas y salió.
Di un suspiro hondo, negaba con la cabeza las imágenes que venían a mí, mi pecho se comprimía, apreté mis puños, tomaba aire fuertemente. No permití salir ni una sola lagrima, sabía que hecho lo correcto, y que el tiempo me ayudaría a sanar.
Salí con algunas chicas durante algún tiempo adelante, pero ninguna significaba mucho para mí, me acosté con algunas de ellas, y solo eso, algo ocasional. En esos días salieron a la venta los boletos para un próximo concierto en el Lunario, se presentaba Jaime, y decidí ir. Compre los boletos con días de anticipación, no quería un mal lugar. Recordé que Abril también quería verlo en vivo, y estaba seguro de que estaría esa noche. Fue difícil tomar la decisión de asistir o no. Tenía mi boleto y el deseo por estar ahí, pero no quería verla. Pensé que el no ir sería aceptar que aún me hacía daño, así que me decidí por estar ahí. Efectivamente llegó el día y ella estaba presente, la vi por entre la gente. Sentí ganas de salir corriendo, pero no lo hice, me controlé y decidí afrontar las cosas como van. Inició el concierto, un hermoso concierto, una mis canciones favoritas la hizo a dueto con una chica maravillosa. Yo estaba muy contento, aplaudía gritaba, reía, de todo. Estaba realmente feliz, hasta que apareció esa canción. Todo cambió repentinamente, sentí muchas sensaciones juntas en mí. Me decidí a sentir todo el dolor, todo lo que tenía guardado y después iniciar el proceso de desapego. No sé cuanto tiempo había pasado ya desde que nos separamos, cinco o seis meses y yo aún no lograba sacar todo. Fueron unos minutos bastante fuertes, me sentía completamente destrozado y con el curso de la canción todo cambió. Me sentí competo nuevamente, apreté los dientes, los ojos, los puños. Saqué todo lo que mi cuerpo se aferraba en conservar. Cuando terminó la canción relajé mi cuerpo, suspiré hondamente y saqué mi teléfono. <<Gracias por este ciclo, con esta canción te terminé de soltar>> lo envíe por mensaje. Me sentí tan tranquilo después, tan ligero. Con esa canción “Alas de mi libertad” cerré ese ciclo que tanto me había costado cerrar.
Al finalizar el evento, vi venir hacia mí a Abril, yo seguí en mis cosas, quise ignorarla, pero se acercó a mí con una sonrisa y se despidió, yo le respondí por cordialidad, pero un poco esquivo. Dio algunos pasos y después me abrazo y me dijo <<Te quiero hermoso>>, cerré mis ojos, no acepté que esas palabras llegaran a mi corazón, ella lo hacía solo para herirme más, así que le agradecí y me quite, mi cuerpo mismo ya no la aceptaba. La vi alejarse entre la gente, suspiré una vez más y continué mi camino.
Y para ustedes, aquí "Alas de mi libertad".
Y para ustedes, aquí "Alas de mi libertad".
Clap , clap !! De pie , pocas veces y lo digo sinceramente , una lectura me ha transmitido lo que Destinos de hielo me transmitió , Será por que me identifique mucho con el personaje al final de la historia , por que no fue en el Lunario como con Cristian pero fue en un maravilloso concierto , con esa increíble canción , cuando pude llorar y comenzar a soltar ...
ResponderEliminarY nada a seguir mi camino como el protagonista !!!
Muy buen cuento Gus !!! Que bien se siente ser amiga de un chavo con tanto talento como tu .
Abrazos y esperamos con ansia compartir mas de estos viernes de Lectura !!! :)
SUPER,SUPER DE 1000,PERO YO LA LEI TODA CON UNA CANCION DE LA GUSANA CIEGA "HEY" ASI ME GUSTO MUCHO MAS
ResponderEliminarWow!!! sinceramente impresionante es una lectura que capto mi atencion desde el inicio y no pare hasta terminarla; transmite muchos sentimientos ademas de que pude identificarme de verdad Gus!! FELICIDADES!!!
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