En esta
ocasión me remitiré un poco al estilo de Daniela Novillan, con la intención de
abrirme a mis lectores, y compartirles unos breves fragmentos o como ella los
llama momentos que ahora mismo hay dentro de mí.
Como cada
noche, la tranquilidad me acompaña, pero con ella me trae recuerdos que pueden
ser positivos o negativos según el momento que esté enfrentando. Ahora estos
recuerdos me hacen extrañar muchas cosas que he dejado en el pasado, o que, no
es así, sino una simple distancia, que crea dolor en mí, provocando una
melancolía voluntaria. Digo voluntaria porque
soy yo quien decide qué pensar o qué ver.
Es difícil
cerrar cada ciclo en nuestras vidas, como recordarán en Destinos de Hielo les compartí una historia en la que un ciclo se
cierra, de cuyo pasado aún me persigue. A mi parecer es imposible pretender que
alguien entienda algo que queremos demostrar, cuando esa persona está herida y
no cree en los demás, y creo que lo más factible es dar tiempo. Muchas veces
nuestro egoísmo no nos permite reconocer lo que al otro le está pasando, y al final, solo buscamos nuestro beneficio,
de cualquier lado del cristal, es así.
Ahora me
encuentro cerrando ciclos muy importantes en mi vida, estoy a punto de terminar
la escuela, intento sanar de una relación que destruyó muchas partes de mí, y
que solo el tiempo puede terminar de sanar. Cierro también un ciclo de cinco
años con grandes amigos, en donde viví hermosas experiencias que no cambiaría
por nada, ni por nadie. Y además intento cambiar mi camino. Este cambio me ha
traído momentos que no olvidaré y que
me gustaría compartir, sin embargo, no es el momento. Pero también esto me ha
traído problemas, no con una sola persona, sino con muchas, intento que sea
irrelevante, pero es imposible cuando sientes perder a alguien importante en tu
vida.
En fin, no
quiero hacer esto largo, ni tedioso. Solo intento externar esto que tengo
dentro, y que por egoísmo no puedo soltar. Debemos entender que una relación,
amistad, familiaridad, etc. no se basa en los deseos de cada uno, sino en la
comprensión, y no me refiero al simple hecho de decir “Te entiendo”, sino en
verdad demostrar que te pones en los zapatos de la otra persona, y que sabes lo
que puede estar pasando, recordar que con historias que cuentas para “consolar”
lo único que logras es perder la confianza de quien espera de ti algo. No
seamos egoístas, no sigamos hablando de nosotros al dar un consejo, intentemos
ser ellos, entenderlos, y apoyarlos. Esa es la base de cualquier relación, la
verdadera comprensión que son pocas las personas que logran hacerlo. Tal vez se
requiera un grado de madurez muy superior, pero al intentar no perdemos nada.
Cada ciclo
que se cierra es positivo, yo creo que al cerrar uno, un abanico de
posibilidades se abre con él, y nosotros debemos de estar pendientes a ver
todas y cada una de ellas, y no permitir que un dedo cubra nuestro Sol y nos
llene de momentos nublados. Todo
cambio es bueno, toda decisión es correcta, todo cambio de vida es correcto.
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